dilluns, 12 d’abril de 2010

DESPECHO

Ahora recuerdo tus palabras pronunciadas a destiempo
quebrando un silencio que nunca tuvo intención de romperse,
sin percibir que aquel mutismo tenía en su voz impreso
clara sintomatología de putrefacción y muerte.

Quizás me imaginaste esperando paciente en un andén
y tu regreso como un rayo de sol en la oscuridad,
y al ver que no estaba en la estación esperando ningún tren
decepcionado te encerraste en tu eterna soledad .

Desprovisto del poder de tu arrogancia, eres alma en pena,
cual bufón que perdió su condición de payaso sonriente;
te resististe a creer que no sólo soy un tren que espera,
pues tu altivez no contempló que puedo ser tren que se pierde.

Y dominándote el despecho, con desprecio me pagaste.
Fue, para ti, el ataque la mejor forma de defenderte;
y de mi infancia el recuerdo de una fábula retornaste :
"si no llegas a la fruta, no me digas que está verde".


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