dimarts, 12 d’octubre de 2010

EN LA NOCHE MÁS FRÍA...

Empezaré por dejar que el tiempo me meza,
como una hoja ligera en manos del viento,
en las manecillas de un reloj averiado
olvidando el pasado y su triste lamento
descubriendo el futuro y su dulce promesa.

Empezaré por abrir los párpados ciegos
que empañan, opacos, los cristales del alma,
miraré hacia la luz que se apaga a lo lejos
de una vida muerta en la memoria olvidada
en la amnesia traumática de su reflejo.

Empezaré por buscar el rumbo perdido
de una brújula rota, sin norte en su esfera,
que gira imparable, confusa y extraviada,
buscando la salida de un reloj de arena
donde yace sin sentido, inmersa en la nada.

Empezaré por divisar un cielo nuevo
desde la ola del mar que crezca más alta,
tomaré las palabras que lluevan desnudas,
las vestiré de paz, de amor y de esperanza
y en la noche más fría...las derramaré en tu sueño.

.

7 comentaris:

Ave Mundi Luminar ha dit...

Bello.. profúndamente bello... saberse necesitado de rumbo, y saber que existe, y saber que llamará a nuestra puerta en forma de caricia perlada por la vida.

Gracias

Amanda ha dit...

Hola Ave, de hecho ese rumbo ya ha llamado a mi puerta en muchas ocasiones, pero aunque sé que es el que necesito,nunca se la he abierto.Es lo que te decía un día sobre el destino tenemos que atrevernos a hacer algo para cambiar su trayectoria, en caso contrario,seguirá ahí.

Tal vez esta vez le deje entrar...

Gracias, a ti.

Ave Mundi Luminar ha dit...

Siempre he pensado que las puertas existen por algo.. (vaya pedazo de reflexión profunda eh?)... el saber cuando abrirlas forma parte de ese destino..

Los que creen que pueden cambiar su destino pensarán que ellos deciden en función de las circunstancias cuando deben abrir la puerta. Los que piensan que todo está escrito, dirán que la puerta se abrió justo en el momento que debía abrirse, porque así debía ser. Los que creen en el azar dirán que puesto que todo es caos, el tomar la decisión de abrirla o no es pura cuestión de suerte y la decisión en si tiene poca importancia. Los ultraortodoxos de la física cuantica, te dirán que en realidad la puerta está siempre en un estado 'medio-abierta, medio-cerrada' pero que no somos conscientes de ello. Los creyentes dirán que fue Dios (o alguno de sus dioses) el que te susurró cuando debías abrirla. Los políticos la abrirían solo si están bien peinados y hay una cámara al otro lado, los pesimistan no la abrirán jamás porque pensarán que es alguien que viene a terminar con ellos, y los optimistas por contra, estarán abriendo la puerta cada cinco minutos pensando que en cualquier momento la felicidad llamará a ella. Los seguidores de la filosofía oriental seguramente pensarán que en realidad lo importante no es que abras o no la puerta, sino que hagas lo que hagas sepas aprender de ello, además, posiblemente en otra vida la abrirás, así que tranquila ...

Yo solo puedo desearte que al otro lado encuentres aquello que como mínimo te ayude sonreir todos los días...

Mis mejores deseos. :)

Amanda ha dit...

Verás, he estado reflexionando sobre la utilidad que tienen las puertas y he llegado a la conclusión de que su función es la de no permitir el paso , a nada ni a nadie, por la apertura que se creó en la paret con la finalidad de permitir el acceso a través de ella, a todo y a todos. Así que, en realidad, el hecho de que siempre hayas pensado que sirven para algo, sí puede ser producto de una reflexión profunda, aunque ahora te parezca que no, ya que su utilidad puede llegar a ser un poco contradictoria :)

JAJA no me hagas mucho caso,estoy tonta, es viernes y ya tengo la tonteria haciendo mella en mí , jeje.

Gracias por tus buenos deseos y que pases un buen fin de semana.

Antonio Fernández López - Educación ha dit...

Me parece un hermoso poema del desconcierto. Creo que es el punto desde el que podemos iniciar cualquier camino. A partir de ese reconocimiento, las personas necesitamos decidirnos y dar un paso adelante. Sin miedo a equivocarnos. Precisamente necesitamos nuestros errores para corregir los caminos que nunca están marcados de antemano. Somos nosotros y nuestras dudas las que van poniendo el rumbo. Un beso

Anònim ha dit...

Hola Amanda,he encontrado este blog casualmente y mi sorpresa cuando ví estas preciosas frases.
Un saludo
X.

Amanda ha dit...

Antonio Fernández: el problema es que en esa encrucijada no consigas ver la salida o que ninguna de los caminos sea posible.
Grácias por tu comentario.

Anónimo:Me alegro de que te guste.Bienvenido a mi pequeño espacio de evasión :)

Gracias por tu visita y tu comentario.